“Internet es para los políticos una moda, un medio de …
C. V. – SANTIAGO El gallego Juan Varela, periodista y consultor de medios y autor de una de las bitácoras más respetadas –e incluso premiadas– del mundillo, “Periodistas 21”, dedicó varias actualizaciones de su diario virtual al uso que los políticos dieron a las nuevas tecnologías con vistas al 1-M.
–Los candidatos parecen haberse olvidado de sus blogs y similares…
–Sí, enseguida olvidan las cosas y quedan como quedan. Se usan cuando conviene.
–¿No estaban demasiado enfocados hacia las elecciones?
–Siguen siendo para los políticos más una moda y un instrumento de amplificación de sus mensajes. Los políticos siguen haciendo uso de los medios digitales desde un punto de vista absolutamente propagandístico. Cuando finaliza el tiempo de las campañas, la entrega y la pasión con las que normalmente se presentan durante el tiempo de las elecciones, en la mayoría de los casos se modera muchísimo, por decirlo eufemísticamente.
–Es distinto en Estados Unidos…
–El caso americano nada tiene que ver con el español porque allí los políticos tienen que conseguir financiación electoral, movilización de votantes, que la gente se registre para ir a votar… Aquí, con las listas cerradas, el impacto de las herramientas de la red es mucho menor porque esta capacidad de interacción con la gente queda muy limitada.
–Obama siguió en la red una vez que ocupó su cargo…
–Obama es el primer político mundial relevante que hace una apuesta por internet, primero como una forma de relacionarse con la gente, y que lo sigue haciendo cuando está en el cargo, lo que significa que cuenta con internet en su estrategia política, y eso es lo que nos falta en Europa. Aquí los políticos no lo han interiorizado.
–Facebook, blogs… y televisiones: touriño.tv, quin.tv, feijoo.tv… ¿Qué mando más?
–La gran apuesta de los candidatos fue el vídeo como elemento de promoción y propaganda fácil y con una rentabilidad inmediata, no tanto entre los electores como en el resto de los medios. En las gallegas sí que había una presentación de las campañas y una apuesta participativa intentando explotar la etiqueta de la web 2.0, pero en la realidad dos candidaturas, PSdeG y PPdeG, no hacían una apuesta en este sentido, sino sobre todo por el vídeo, y la participación de la ciudadanía era muy limitada. En el caso del BNG había más participación, pero el estilo de los vídeos, curiosamente, suscitó una respuesta negativa de una parte de sus propios votantes.
–¿Cree que el desarrollo de la campaña en la red influyó algo en el resultado final?
–No. Tanto en Galicia como en el resto de España todavía estamos un poco lejos de conseguir esas cosas, aunque internet ya es una herramienta imprescindible en las elecciones. Cualquier campaña tiene que estar ya en internet en el sentido de que deben estar las propuestas de los partidos, los candidatos… Ahora se produce una apuesta clarísima por integrar también las redes sociales en las campañas, pero todavía esa presencia en internet no es definitiva para un cambio de voto.
–¿Se pierden algo los políticos al no usar más la red
–Si los políticos siguen sintiendo que la red es sólo un instrumento como cualquier medio sólo para conseguir mayor de sus propuestas en una campaña, eso no tiene mucho recorrido. Una parte de la ciudadanía demanda un contacto más cara a cara con los políticos y estos siguen teniendo una coraza, con sus gabinetes, y muchas veces presentan una participación como abierta cuando en realidad está mediatizada por sus equipos.
–Alberto Núñez Feijóo, por ejemplo, ha visto cómo sus amigos en Facebook crecían tras los comicios. ¿Qué opina?
–Hay que hablar de niveles. El que usan los políticos, en su mayoría, es un sistema de adhesión. Se habla de amigos en una red social, pero deberíamos hablar de adhesiones. Estamos en una fase anterior: hay que usar la red para hacer una democracia más transparente y más cercana a los ciudadanos. Lo que falta, y va a ser una verdadera revolución, es un político que realmente establezca un diálogo directo con la gente, un nivel de interacción real, y no sólo una adhesión.
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