“Avísame cuando llegues”. Esta frase me trae recuerdos cuando recién mis padres comenzaban a dejarme salir solo. Por favor avísame cuando llegues y si van a otro lado, me llamas por teléfono a la casa o a la oficina”.
Uno como era costumbre, respondía con un: “si mamá, si solo estaré en la casa de mi amigo, no te preocupes”.

