Consejos para empresarios no tuiteros de tuiteros no empresarios

Home de Twitter
Así titulan este post en ALT1040, nadie (en las compañías) se para por un momento a escuchar a John Lennon (¿se imaginan como seria su Twitter?) y su canción “Power to the People”, jaja aquí seguro muchos CEOs dejaran de leer para ir a tomarse una aspirina para el dolor de cabeza lennoncistico. Bueno, Twitter te permite recibir retroalimentación constante y darle poder a la gente. Es así de simple. Si quieres entrar a Twitter y permanecer en tu lejano trono empresarial, en alguna iluminada oficina del piso 37, mejor olvídate de comenzar en Twitter.
Además comentan que muy pocas compañías lo que hacen en Twitter es escuchar a la gente. Sorprende mucho como tantas y tantas empresas entran a comunicarse dentro de la red social del pajarito, sin preguntarle a sus posibles clientes, que es lo que que quieren recibir o cómo prefieren que sea utilizada la herramienta, por los todopoderosos ejecutivos o vicepresidentes. Un error común es dejar que sea el departamento de marketing el encargado de gestionar la cuenta de Twitter principal de una forma más parecida a un robot japones de los años 80s, que a un moderno representante de la web 2.0.
Twitter no es país para viejos… (esquemas empresariales de comunicación).
Para hacer este post consulte en Twitter y como siempre la cantidad y calidad de las respuestas fue fabulosa e increíble. Hay una sabiduría colectiva esperando ser activada. Una simple pregunta puede ahorrarle a las compañías miles de dolares malgastados en seminarios, charlas y gurús de la red de microblogging.
Una de las principales cosas que tienen que hacer las empresas en Twitter, es comprender el concepto detrás de la herramienta. En Twitter el poder lo tienen los individuos, no las corporaciones. Entender esto desde el principio te evitará un montón de problemas más adelante.
Hagamos un ejercicio de imaginación. Cierra los ojos y piensa en Twitter como una súper oficina de correos personalizada, que se encuentra en un edificio de millones de pisos. La oficina para gestionar la comunicación de tu empresa se encuentra en el nivel 108.909, tus vecinos son otras empresas de correos y algunos individuos que tienen el mismo poder que tu, y decidieron montar su propia oficinita. Es probable que el individuo de al lado, tenga más importancia que tu empresa, aunque se trate de una corporación mundial.
Bueno, te levantas muy temprano, abres la puerta de tu oficina, viene el chico de los recados y le das un mensaje. El chico de los recados previamente ha recibido una lista de la gente que voluntariamente se ha suscrito a los mensajes que salen de tu oficina personal de correo. Tu empresa tiene que ser lo suficientemente creativa para resumir esas aburridas notas de prensa, y esas “impactantes” promociones, en sólo 140 caracteres. El chico de los recados se pone el iPod, se duplica a si mismo (en un acto visual único e irrepetible) tantas veces como seguidores tenga tu oficinita de correos de 140 caracteres, y en una sinfonía sin orden ni patrón, sale a repartir la información por el infinito edificio, pasando por todos los pisos, entregando en cada oficina que le corresponde, un mensaje.
Es probable que el dueño de una determinada oficina no se encuentre disponible en ese momento, el mensaje se perderá en un maremágnum de otros mensajes. Pero en el caso que el “habitante” de esa oficina se encuentre, el mensaje será recibido en persona, le dará una café a la copia 37 de tu mensajero y los 140 caracteres se leerán, usarán, desecharán o retransmitirán a nuevas oficinas de correos. La diferencia con otros sistemas radica en que el dueño de la oficina esta allí para leer y participar de las neuronas del edificio. Los mensajes son públicos y están en todos los pasillos frente a cada puerta. Es un cerebro mundial emitiendo, en lugar de electricidad, mensajes de 140 caracteres, que son leídos, compartidos, indexados y viralizados.
Twitter no es más que un mensaje gigante (formado de millones de pequeños) enviado por la personas del edificio infinito a la humanidad.
Si tu empresa entiende esto bien, vas a entrar y comenzar de una forma humilde a conquistar a tus clientes, y darles más valor.












