Recientemente se han publicado varias noticias relevantes relacionadas con la política 2.0, como el Plan E, la preparación de la Web 2.0 del Partido Popular o el Premio al Blog de Patxi López como mejor blog político. Ocortes plantea al respecto si “esta mini-avalancha puede tener un tufo oportunista o, por el contrario, significa subirse a este carro con verdadera convicción”. Y pregunta si se invitará a los cargos públicos del PP a utilizar una red social o si Patxi López podrá ser un Lehendakari 2.0.
La Vanguardia publica que el “el 60 % de los cabezas de lista con blog en las elecciones del 2008 lo abandonó al ser utilizado sólo como herramienta de márketing”, y señala el lento avance en el número de bitácoras de calidad.
Otro tema relacionado en la blogosfera es la plataforma online del Plan E que, además de página web, consta de un canal en YouTube y Twitter. En unblogenred.es valoran positivamente que “la acción ejecutiva ha desembarcado definitivamente en Internet” y no sólo durante periodos electorales. Para César Calderón, “en lugar de realizar una plataforma abierta a la participación, el experimento se ha quedado en unas cuantas opiniones enlatadas que explican las medidas del gobierno contra la crisis”, cuando podría haber sido “un paso mucho más decidido hacia la política 2.0, como un espacio abierto en el que el Presidente del Gobierno conversase con los ciudadanos, pero considerando desde donde partimos, es un avance”. Y Victor R. Ruiz destaca que la comunicación política en Internet es más interesante que la mediatizada en los titulares, pero opina que hay poco riesgo y “cuando copian ideas, copian la forma, pero no el fondo”.
En el evento Cava & Twitts, dedicado al networking alrededor de la comunidad de usuarios de twitter, se debatió sobre el uso de los nuevos canales en política, con la presencia de Ernest Benach, presidente del Parlament de Catalunya, y los diputados José Antonio Donaire, por el PSC, Carles Puigdemont, por CIU y Rafa López, por el PPC. Los ponentes coincidieron en la transversalidad del planteamiento, independientemente de la formación y comentaron la importancia de mostrar la vertiente personal del político, la bidireccionalidad en la comunicación con el ciudadano, el cambio en la agenda política, y el riesgo que deben asumir, reconociendo la consecuencia electoral. Pero sobre todo se destacó que la política 2.0, más que un conjunto de herramientas, debería ser una actitud a través de la que se puede mejorar la comunicación entre el político y el ciudadano.
También quedó claro, más allá de la declaración de intenciones, que hay dudas sobre cuáles deben ser los usos y dónde están los límites a la participación. Como expuso Zero Kelvin en el turno de preguntas, preguntando qué pasaría, por ejemplo, en el que caso de que “un Conseller d’Interior tuviera miles de followers en twitter, y si ocurriera una catástrofe como la del Carmel recibiera miles de tweets inquisitorios”. Ernest Benach respondió que “hay un límite en el uso de estas herramientas por parte de un político. Un Conseller no debería utilizarlas como Conseller. En muchos casos por motivos de seguridad, hay ciertas cosas que no twitteo”.Las reacciones al Plan E, la conversación en la blogosfera sobre herramientas y actitudes, la repercusión en medios generalistas o el evento Cava & Twitts, son una muestra del debate generado para entender qué es política 2.0.
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Debates sobre política 2.0

